¿Necesito un traductor especializado?

“Cuando te duele una muela no vas con el médico general de la farmacia, buscas un dentista”.

Si necesitas presentar la traducción de un contrato de trabajo, el acta constitutiva de tu empresa, sus políticas empresariales, el convenio de confidencialidad con tus contratistas o el convenio de participación entre empresas, entre otros ejemplos, debes buscar un traductor especializado en el área legal o jurídica.

La traducción jurídica se encuentra subordinada y regulada por otros elementos además del texto propio y sus características, como lo son su contexto cultural y estilo de redacción. Esto tipos de documentos están relacionados esencialmente con el sistema jurídico de su país y su complejidad no solo viene de la gramática sino del propósito específico de cada tipo de documento.

El leguaje jurídico no se considera como un idioma de la misma forma que el francés, español, inglés, etc.; pues se basa en el lenguaje ordinario pero tiene características morfosintácticas, semánticas y pragmáticas particulares que varían de acuerdo con su función social: una petición, reclamación, testamento, arrendamiento, etc. Es por ello que desde el punto de vista del público en general resulta incomprensible este tipo de lenguaje.

Cada sistema jurídico tiene su propia historia que está repleta de contextos socioculturales. El sistema jurídico mexicano no es igual al sistema jurídico de España, Chile o Argentina, por citar algunos ejemplos, incluso aunque compartan el mismo idioma. Sin embargo, existen dos grandes vertientes jurídicas (o familias): el derecho consuetudinario o Common Law, el cual comparten países de habla inglesa como Inglaterra y Estados Unidos, y el derecho civil o Civil Law, en países de América Latina y Europa del Este.

Cada país o civilización desarrolla su propia tradición jurídica, es decir, la forma en que aborda los diversos problemas que surgen en su sociedad. Es por ello que cada país cuenta con sus propios conceptos jurídicos, terminología y fraseología. El derecho consuetudinario viene de la costumbre y tradición; en Inglaterra los problemas se resolvían de acuerdo a cada caso en particular y el arbitro de la controversia se basaba en la determinación que se había tomado en un caso previo similar, de ahí el nombre Common Law.

Por otro lado, la tradición civil viene del derecho romano, de la compilación y codificación del emperador romano Justinian, quien ordenó la elaboración de lo que hoy se conoce como Corpus Juris Civilis, así como sus posteriores enmiendas y códigos. Así, México comparte esta tradición y parte de otros códigos civiles que dieron forma a su sistema jurídico, como por ejemplo, el Código de Napoleón.

En resumen, la traducción jurídica no solo se trata de términos y frases sino que también se debe tomar en cuenta la intención del mensaje para así transmitir el propósito específico. En el derecho pasa algo similar a la religión: existen rituales particulares en el discurso que deben respetarse y seguirse o de lo contrario el mensaje no tiene la misma fuerza o carácter. No es lo mismo declarar: «pues según lo que sé y entiendo…» que «a mi leal saber y entender». La primera declaración suena ambigua y falta de responsabilidad mientras que la segunda tiene un carácter formal y legal.

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